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Las Ferias    

 

 


Las Ferias

Las Ferias y Fiestas de la ciudad se celebran en el entorno del 24 de Agosto (San Bartolomé).

 

El establecimiento y regulación de nuestra feria se debe al rey Alfonso VIII de Castilla, quien a solicitud del arzobispo de Toledo y señor de Alcalá don Gonzalo Pérez, concede en marzo de 1184 un privilegio para su celebración durante diez días a partir del domingo de Quasimodo (domingo siguiente al de Pascua de Resurrección). En los documentos de aquella época aparecerá mencionada como la feria de Pascua Mayor de San Just.

 

Será durante el reinado de Alfonso X cuando la feria se traslade “allá por San Bartolomé”, coincidiendo con la conclusión de las labores agrícolas de la zona. No queda duda por tanto de que su celebración responde exclusivamente a circunstancias económicas y en ningún caso de carácter religioso.

 

Ante la proliferación de ferias el rey Fernando IV, a petición del arzobispo Díaz Palomeque, prohíbe en 1305 la celebración de otra feria en ningún otro lugar del arzobispado de Toledo, desde un mes antes a otro después de la de Alcalá.

 

            Los Reyes Católicos a instancias del arzobispo D. Pedro González de Mendoza, hacen franca nuestra feria en 1485, es decir la eximen del pago de impuestos. Este mismo privilegio será ratificado por la reina Juana y su hijo Carlos en 1516.

 

La feria va perdiendo importancia durante los siglos XVI y XVII, para volver a resurgir en el siglo XIX, al acudir a ella gitanos de diferentes puntos de España con sus mercancías, caballos, bueyes, mulas, cerdos, frutas, legumbres y toda clase de productos. Poco a poco y con el paso del tiempo, sobre todo a partir del último tercio del siglo XIX, la feria se fue transformando, y su función eminentemente comercial, hoy extinguida del todo, dio paso a un tiempo de fiesta y esparcimiento.

 

En su origen la feria se celebraba en la plaza del mercado actual plaza de Cervantes, poco a poco el recinto se fue extendiendo y en el siglo XIX estaba situado entre la Plaza de los Santos Niños y las Eras de San Isidro, siendo este último el lugar del ganado o peaje, que era el elemento más importante de la feria. La duración era de cuatro días del 24 al 27 de agosto.

 

A principios del siglo XX el peaje continúa siendo el elemento fundamental, pero en un retroceso que se va haciendo palpable con el paso de los tiempos, entrando en una recesión en la década de losa 60 hasta desaparecer. El recinto ferial se mantiene, se instala un circo en la plaza de la Universidad y múltiples atracciones en la plaza de Cervantes, los puestos se colocan a lo largo de la calle Mayor y Libreros.

 

La cabalgata de carrozas que clausura la feria se inicia a principios de los años cuarenta del siglo XX, pero no se consolidará hasta finales de los cincuenta o principios de los sesenta. También a principios de ésta década surgen las peñas, que desaparecen a finales de la misma; también en esta época se clausurará el casco histórico como recinto ferial. A partir de 1970 se traslada el recinto, primero a un paseo de la Virgen del Val, y después al parque O’Donnell. En 1985 se traslada a su ubicación actual. A los diez años de su desaparición, vuelven a resurgir las peñas, que constituyen de nuevo el alma de las ferias.