Carnavales

El anuncio del comienzo del carnaval eran los “peleles” que se colgaban en la Plaza de Santa Ana, y que los chicos se entretenían en apedrear. Las fiestas propiamente dichas empezaban con lo que se llamaba el “jueves de compadres”. En este día la gente iba caminando hasta la fuente del Cura, en el paseo de la Dehesa a merendar, y allí se hacían juegos en los que participaban sobre todo la gente joven.

 

            En la noche de ese día, se celebraba el gran “baile de compadres”, al que asistía la clase media alcalaína. Este baile desapareció con el tiempo y en su lugar se celebró durante algunos años el pintoresco “baile de la blusa”, que tuvo su origen en el salón de la calle Gallo, y más tarde alcanzó su esplendor en el teatro, en cuya amplia sala sólo podían bailar los varones que llevaban blusa blanca, y las muchachas con traje negro y pañolillo rojo, lo que daba una gran vistosidad a la fiesta. También se celebraban bailes públicos abiertos a todo el mundo y otros bailes en el Casino, estos reservados únicamente para la aristocracia de la ciudad. Las calles de Alcalá se llenaban de máscaras y comparsas que divertían durante unos días a la población en general y sobre todo a la chiquillería.

 

            Después de la guerra civil, con la llegada de la dictadura, estas manifestaciones populares se prohibieron, con lo cual la fiesta de carnaval desapareció. Se volvió a recuperar con la instauración de la democracia, y actualmente el ayuntamiento organiza las fiestas de carnaval, con actuaciones, bailes populares, concursos de disfraces, y como final de fiesta, el entierro de la sardina el Miércoles de Ceniza.

 

            Nuestra asociación algunos años ha colgado peleles en la puerta de Santa Ana, anunciando así el comienzo del carnaval, además de organizar el baile de la blusa en la sede y participar en el entierro de la sardina disfrazados en grupo.